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Presentación de Pasión y Fe
A cargo de Vanessa Montfort, Casa de América, Madrid
Marzo 2007


(Album de fotos abajo)

UNA NOVELA “FEMENINA” Este es el primer tema sobre el que quiero reflexionar con ustedes: Generalmente la crítica, cuando una escritora se adentra en un personaje femenino, se la suele acusar de haber escrito una novela “femenina”, con cierto cariz peyorativo. Sin embargo, si es un escritor el que escribe una novela intimista, y realiza una introspección en un personaje varón, no se dice que ha escrito una novela “masculina”, sino una novela “profunda”. Bien, pues creo que a estas alturas del siglo XXI ya estamos en condiciones de afirmar sin miedo que la novela Pasión y Fe es una mirada “profunda” al interior de un ser humano, en este caso una mujer, y todo lo que ello conlleva, en un contexto social y político como es el de Panamá contemporáneo. Desde esa perspectiva se podría decir que éste es un libro existencial, místico o iniciático —como reza el subtítulo de la novela—, más que feminista, ya que el personaje central, Nora, y a través de ella, su hija, se cuestiona su lugar en el mundo —en la familia, en la vida profesional—, y también, como algo vertebral en la novela, en la religión. Se cuestiona su lugar como mujer, sí, pero abre el diafragma mucho más con el fin de captar una profundidad de campo mayor: se plantea un por qué soy excluida, por qué no soy comprendida como ser humano. Y esta pregunta ya nos afecta a todos. Esta pregunta es también el acierto principal de la novela, porque Maritza López Lasso no ha escrito la historia de una mujer para mujeres. Ha escrito una novela sobre la lucha interior de una mujer que debería afectarnos a todos. Porque conocernos es el primer paso para perdernos el miedo, para ganarnos el respeto. El primer paso para esa palabra que durante tanto tiempo vimos tan lejana, y que cada vez podemos leer más y más cerca: igualdad.

TEMA Y ESTILO Tengo que decir que lo que más me ha llamado la atención de Maritza López Lasso es su sensibilidad para captar lo invisible. Esa mirada microscópica que realiza sobre el mundo de las creencias, pero también de los sentidos. Uno de los fragmentos más impactantes se encuentra ya en la primera página de la novela. Me impactó la humildad con la que la narradora se acerca al cadáver de su madre suicida, para, después del dolor, apartar sus reproches y tratar de entender sus heridas. El mismo hecho de que Nora crezca en su hija y en nosotros después de muerta, ya nos da la pauta de la naturaleza trascendente que la autora ha querido imprimir en este personaje. Una mujer carismática que se refugia en la religión Bahá’i —mención aparte merece el universo recreado con realismo de este credo que para mí era hasta ahora absolutamente desconocido—, pero que termina optando por el camino más difícil: refugiarse en sí misma y en su incomprensión. Una situación que termina aislándola dentro de su propia casa. Como dice la narradora en una de sus reflexiones más duras: “Cuando nos dimos cuenta de que mi madre formaba una isla bien diferente de la nuestra, fue demasiado tarde”. Por otro lado aparece un tema ya tradicional en la literatura que se ha denominado “de género” o la literatura intimista femenina, como es la relación madre/hija. La ruptura del cordón umbilical. La muerte de la madre. Esto no es, como digo, una novedad, pero López Lasso da un paso más, impregnando ese viaje de acercamiento madre/hija de un misticismo que hará que la narradora se adentre de nuevo casi en el mismo útero materno para vivir dentro de ella su historia, para nacer de nuevo desde su madre muerta y poder recoger su relevo. Siempre he pensado que para el lector no hay mayor placer que el de sentirse cuestionado y la autora ha dibujado un personaje con una voz sencilla y directa que nos regala, sin embargo, ondas cuestiones; que se cuestiona; que cuestiona al lector; que ofrece una mirada crítica sobre la manipulación desde la creencia, a la vez que nos regala frases tan bellas como ésta: “Negar a Dios es como negarse a uno mismo, ya que cada uno de nosotros cuenta con un Dios en su interior […]” Por lo tanto y volviendo al principio, quisiera —como escritora y no como mujer—, dar la bienvenida a España a Maritza Lopez- Lasso, — no a la mujer, sino a la escritora —, y agradecerle que haya querido venir a enriquecer este apasionante mestizaje literario que, gracias a voces como la suya, es hoy la nueva literatura en Castellano. Por eso bienvenida, Maritza, y muchas gracias.

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