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La Fiesta de San Juan
Mundo Hispánico
Junio 2009

La primera vez que hablé con Mercé de Rande me dijo que entre todas las fiestas de su Galicia natal, su preferida era la Fiesta de San Juan (a festa de San Xoán, en gallego). Me describía las diferentes ceremonias con tanto detalle que tuve la impresión de transportarme a su pueblo y que, como ella, iba de hoguera en hoguera, comía el tradicional asado de sardinas frescas servidas en pan de millo y realizaba los diversos rituales de purificación.

Al inicio de la fiesta, celebrada en la noche del 24 al 25 de junio, se encienden hogueras en los diferentes barrios así como a la orilla del mar. La animación comienza con las sardinas frescas asadas en las brasas y servidas sobre rodajas de pan de millo, el tradicional pan gallego de maíz. Éstas se ofrecen al consumidor mientras haya existencias o bien se pagan a un módico precio, acompañadas de vino tinto servido en inmaculados cuencos de porcelana blanca.

Una de las atracciones de la noche es pasearse de hoguera en hoguera para comprobar cuál es la más grande o la más animada. Es un momento de charlas en familia o con amigos de todas las generaciones.

Luego de la parte social se suceden los rituales de purificación individuales, como el ritual de quemar en la hoguera al menos tres objetos que representen lo que cada uno desea olvidar o abandonar, para liberarse y acceder al renacimiento personal. Mas tarde, colectiva o individualmente los participantes saltan la hoguera al menos tres veces para recibir protección y buena suerte.

Las mujeres que deseen ser madres en el siguiente año tienen un ritual más, que consiste en saltar tres olas del mar seguidas. Esto tiene una simbología relacionada con la fertilidad.

Finalmente, se pasa al último ritual purificador, tradicionalmente practicado por las abuelas o la mujer mayor de la casa: tras recoger siete plantas mágicas del bosque y meterlas en agua en un recipiente grande, las coloca toda la noche a la luz de la luna con intención de purificar el agua y recoger la sustancia de las flores.

Entre estas plantas figuran “herba de San Xoán” o hipérico, reconstituyente síquico; el romero, potente estimulante; flores aromáticas, como los pétalos de rosa, y dulces como la caléndula.

Por la mañana, al levantarse, los miembros de la familia se lavan con el agua purificada y así entran en el año nuevo a través del verano.

 
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