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Desafiando el destino
Mundo Hispánico
Octubre 2008


Hay quienes afirman –y yo adhiero a esta aseveración– que por los ojos y la sonrisa de una persona, así como por la postura de su cuerpo, se puede conocer mucho de ella. Yo agregaría que también la voz nos da un indicio de su interior.

Hace algunas semanas, aconsejada por una amiga común, me llamó por teléfono la actriz mexicana residente en Zurich, Elizabeth Arciniega. Aunque estaba ocupada en ese momento, le acordé toda mi atención. Lo que influyó para que dejara de lado mi trabajo y la escuchara con verdadero interés fue su voz clara y la transparencia de sus intenciones. Tras narrar brevemente las grandes líneas de su vida, me dijo que había presentado su nueva obra en distintas ciudades de suiza alemana y que estaba interesada en hacerlo en suiza francófona.

La obra en cuestión es “Rosa de dos Aromas”, de Emilio Carballido, reconocido dramaturgo mexicano fallecido el pasado 11 de febrero. Es una obra que, de manera jocosa y clara, presenta el estilo de vida de la mujer latinoamericana, llena de virtudes y defectos, inmersa en un mundo manejado por el hombre.

La historia reúne a dos mujeres, “Marlene” y “Gabriela”, de distinta índole social, cultural, de personalidades opuestas, que el destino une en un momento determinado de sus vidas, llegando a conocerse como rivales en su relación con el hombre y terminando ambas por deshacerse del yugo al que las somete, en escenas sorpresivas, hilarantes e ingeniosas.

Me sentí identificada con el tema puesto que yo misma, por medio de mis escritos, trato no sólo de despertar una conciencia espiritual en el lector, sino de divulgar ciertas injusticias humanas que muchas personas parecen ignorar. Creo que los extranjeros en general, y los artistas en especial, somos embajadores de un importante testimonio, ligado a nuestra cultura, y está en nuestras manos que éste sea positivo o negativo, conlleve un mensaje de esperanza o de fatalismo.

Me gustó la actitud combativa de Elizabeth. He podido constatar que no espera que los eventos lleguen hasta ella sino que los provoca. Esto, en sí, es una lección de vida que he querido compartir con los lectores de Mundo Hispánico.

Maritza López-Lasso para MH

 
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